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La escasez de agua es una crisis urgente que continuará en aumento debido a la creciente población, sumado al aumento del consumo por parte de industrias agrícolas, de procesamiento de materiales, incluyendo embotelladoras de toda clase de bebidas hasta las albercas del sector turístico. La desalinización del agua marina es un ingenio costoso pero eficaz de obtener agua potable del mar, que ayuda también a reducir la explotación de los acuíferos naturales.

El dilema está entre el desarrollo económico, la demanda de consumo y la escasez de agua en los mantos acuíferos, denunciada por científicos desde antes del 2018. Pero necesita soluciones que aseguren no solo una mayor extracción de agua sino un mejor aprovechamiento del recurso, que obligue a las industrias privadas a cumplir con sus obligaciones monetarias para continuar innovando y perfeccionando el sistema de potabilización.

El proceso de osmosis inversa utilizado en una parte de la desalinización genera altas cantidades de consumo eléctrico, lo que plantea mayor cooperación para el aprovechamiento de los recursos energéticos que podría facilitar el Estado a través de la Comisión Federal de Electricidad de la República mexicana.

La experiencia recorridas en otras regiones de Latinoamérica puede ayudar a guiar y realizar estimaciones más apropiadas sobre los costos económicos, sociales y ecológicos de proyectos como estos, en comparación de la sobreexplotación de los mantos acuíferos como ha ocurrido en Puebla recientemente, y en otras regiones como la Península de Yucatán donde los se ha detectado contaminación debido a las actividades humanas.

Aún quedan detalles que son mejorables dentro de los procesos para extracción y aprovechamiento del agua, y pueden proponerse mayores soluciones a base de convocatorias para que sean realizadas mayores investigaciones del campo y los procesos más efectivos a tomarse.

Desalación del agua en Latinoamérica

La marina de Perú produce 30 mil litros de agua potable al día. La entrevista a la Marina de Guerra presentada por 24horas en marzo del 2020, da detalle de su uso potencial para abastecer de agua a las tropas, así como para abastecer a la ciudadanía en casos de emergencia.

En Chile se encuentran varias desaladoras de agua para consumo humano, incluyendo la más grande de Latinoamérica, que abastece más del 80% del consumo de la ciudad Antofagasta de Chile. Esta industria para abastecer de agua potable a los chilenos de esta región se encuentra monitoreando constantemente el proceso para evitar extraer vida marina.

Al momento, la desaladora chilena convierte en agua potable el 42% del agua marina que entra al sistema. Otro detalle importante es que el proceso ha tenido que perfeccionarse durante años para mejorar la pureza. Señalan que en esta zona, durante 1960 se extraía agua con otros métodos con altas cantidades de arsénico el cual tiene potencial cancerígeno. Ahora con la extracción del agua marina se ha reducido considerablemente, según un medio local.

En 2018, la iniciativa privada realizó propuestas para la desalar agua en Mazatlán, Aqualia propuso ante el Gobernador en turno Quirino Díaz Ordaz su proyecto, que ya tiene la desaladora de Empalme-Guaymas en Sonora. En junio de ese mismo año en Los Cabos, Banobras autorizó un proyecto de Conagua para desalinizar agua marina.

Otras investigaciones alrededor del mundo parecen apuntar a un futuro prometedor para la desalación solar, siempre y cuando los residuos de salmuera puedan tratarse de manera correcta.


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